Información sobre el templo de Dongyue, que hemos visitado hoy, que NO aparece en su página web:
· El templo es feo. ¿Porqué? Pues porque es feo, qué le vamos a hacer; hay templos con estructuras bonitas y otros como éste, que ni fu ni fa. Para colmo de males, el templo estaba mal restaurado de narices, con las zonas visibles repintadas recientemente y, las que no se ven a simple vista, completamente destrozadas y descuidadas. Lo mejor es esos techos que se caen a pedazos (literalmente), pero que tienen a su lado muy bien colocada la alarma contra incendios. Como si hicicera falta un fuego como para hacer que el techo del lugar se cayera, vaya...
· El templo da miedo. ¿Porqué? Pues porque el lugar en cuestión consiste en una especie de patio enorme que tiene en los laterales una especie de "capillitas" abiertas al patio en las que al fondo hay un emperador y, a su lado, figuras de escayola de personas o de demonios de tamaño más o menos real. Cada uno de las "capillitas" está dedicada a un tema. Y las temáticas eran a veces pasables (la descencencia, la decencia, la vida eterna...) y la mayoría con unas figuras que ponían los pelos de punta con sólo verlas de lejos (la de los espíritus sin encerrar, la de los demonios, la de las enfermedades crónicas...).
· El templo da yuyu. ¿Porqué? Pues porque tiene un cementerio dentro como un demonio de grande, y los cementerios dan yuyu, por muy monos que sean los cementerios chinos.
No es un templo en el que me gustaría quedarme encerrada, no. Es más, al poco de entrar y de ver un puñado de figuras de escayola que me miraban con mala cara, y después de pasar más que deprisa por un par de capillas que, simple y llanamente, me dieron escalofríos (dios mío, esas figuras con enfermedades crónicas, esa de los castigos corporales...) ya tenía ganas más que suficientes de largarme de allí cuanto antes.
Hemos tenido tanta suerte que, al salir, nos hemos encontrado con un grupo de chinos, monjes de quién sabe qué cosa, aparentemente algo importantes, que se han detenido con mucha atención para ver un edificio delante de la salida por la que nosotras teníamos que pasar para irnos de allí. Como había dos o tres periodistas por allí fotografiándolos, yo me he unido y les he sacado también una foto, de envidia, y sin tener ni idea de quiénes son. Por si acaso.
3.11.2007
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